La Quiropráctica

La quiropráctica tiene una filosofía muy arraigada en el bienestar y fomenta la salud preventiva. Es la profesión sanitaria que diagnostica, trata y previene las alteraciones de la espina dorsal, y sus efectos en el sistema nervioso y en la salud. Nuestro principal órgano: el cerebro, transmite sus mensajes al resto de nuestros órganos a través del sistema nervioso que está protegido por nuestra columna vertebral. Cuando las vértebras se desalinean y presionan los nervios, formando subluxaciones vertebrales, la comunicación del cerebro a los órganos puede llegar de forma incompleta o ser interrumpida, no permitiendo que nuestro organismo funcione de forma óptima y provocando en algunos casos, dolor o enfermedades.Los doctores en quiropráctica ayudan a restablecer esta conexión mediante ajustes vertebrales.

Subluxaciones vertebrales: Una subluxación es una alteración de nuestra espina dorsal. Cuando nuestras vértebras se descolocan y presionan la médula espinal (o los nervios) se forman subluxaciones vertebrales que causan interferencias nerviosas e impiden el flujo normal de información entre el cerebro y el resto del cuerpo, lo que disminuye su capacidad para funcionar de forma óptima.

¿Por qué?

La quiropráctica no trata enfermedades o dolencias concretas. Su objetivo es liberar el sistema nervioso de interferencias. El cuerpo puede así recuperar y mantener su salud de forma natural. Son muchos los pacientes que reciben ajustes quiroprácticos frecuentes para mejorar problemas posturales, hernias discales, escoliosis y dolores de cabeza. La quiropráctica también es recomendable para problemas de estrés, insomnio, molestias intestinales …etc…, o simplemente, porque es un hábito saludable que te ayuda a sentirte bien y lleno de energía.

¿Para quién?

La quiropráctica es para TODOS! La quiropráctica se basa en el bienestar y la prevención a través de cuidados no invasivos, a diferencia de los fármacos o las intervenciones quirúrgicas. Su objetivo es reducir las interferencias nerviosas del cuerpo mejorando su capacidad de autocuración. Al igual que el deporte y la buena alimentación, debería ser una práctica habitual, integrada en el día a día de todos nosotros.