Tres mitos sobre el cuidado quiropráctico en la infancia

“Mi bebé no necesita cuidado quiropráctico. Nació por cesárea”
 
Respuesta:
Un parto con cesárea implica un fuerte trauma para la madre y el bebé.
La anestesia pasa de uno al otro. El doctor se enfrenta al músculo más
fuerte del cuerpo: el útero, para sacar al niño rápidamente por una
pequeña incisión. Al hacerlo se puede dañar la columna y los nervios.
Los cólicos, dolores de barriga del bebe pueden estar relacionados a
este trauma. Este es un caso clarísimo en el que la Quiropráctica está
muy aconsejada para los niños. 

“Mi hijo no se ha roto nada. Sólo se ha caído varias veces”
 
Respuesta:
Los niños parecen de goma! Nunca se rompen nada. Que no exista rotura
no significa que no exista un problema. Una caída puede afectar a la
columna y otros órganos. Igual que es bueno hacer revisiones periódicas a
un buen dentista, también hemos de buscar al especialista en
quiropráctica para poder detectar y corregir subluxaciones antes que se
vuelvan crónicas. Al final un diente se puede sustituir, la columna de
nuestros niños no.

“Mi hijo nunca está enfermo, a excepción de las enfermedades típicas de la niñez.”
 
Respuesta:
Las enfermedades de la infancia no son nunca normales, sólo comunes. Se
supone que los niños deben padecer cólicos, infecciones de oído,
resfriados. Una columna sana sabe responder a estos problemas,
resolviendo con mayor celeridad y enseñando al sistema inmunológico el
correcto funcionamiento.
Fuente: En buenas manos
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